La historia de la apicultura

    La historia de la apicultura

En la historia de la apicultura es difícil establecer fechas pues nadie sabe realmente cuándo fue la primera vez que alguien pensó en recolectar la miel de las colmenas. Sabemos que el arte de la apicultura ha existido durante mucho tiempo.

    Prehistoria

La Historia de la apicultura se obtiene de los arqueólogos que han descubierto pinturas en cuevas que representan la recolección de miel. Estas cuevas fueron encontradas en África y en las regiones del este de España. Los arqueólogos creen que las pinturas rupestres fueron creadas hacia el 7000 a.C., es posible que la historia de la apicultura se inicie mucho antes.

La mayoría de estas imágenes muestran a personas que extraen miel de las rocas y los árboles, pero algunas de ellas representan imágenes de seres humanos de pie, sin atar, en medio de un enjambre de abejas. Los científicos, acertadamente suponen, que estos primeros habitantes de las cuevas aprendieron mediante la observación. Percibieron que ante el humo y en respuesta ante un incendio, instintivamente, las abejas se colocan frente a la piquera con sus alas y el abdomen en alto.  Adoptan esta posición defensiva, ofreciendo el aguijón al intruso,  originando una corriente de aire que expulse el humo.

Las colmenas artificiales más antiguas estaban hechas de cerámica, vasijas de barro o cuencos. Cestas de paja similares a los huecos de árboles o las grietas de roca en la naturaleza que atraían a las abejas. Los primeros apicultores aprendieron cómo capturar enjambres en estos contenedores similares a colmenas. Una vez atrapadas, las abejas convertirán esos contenedores en una colmena de abejas.

Dujos Dujos: Troncos de árbol vaciados en dónde las abejas construyen sus panales.

 

Existen evidencias de que muchas civilizaciones antiguas, como los Mayas, también criaban abejas y recolectaban su miel.

Los aficionados de la historia romana saben que las abejas y la miel tuvieron un papel destacado en la cultura romana. La diosa Mellona, en la mitología romana, protegía la miel, las abejas y la apicultura. El nombre Mellona es el origen de la palabra miel. Además era protectora de aquellos que dependían de la miel y constituía su medio de subsistencia. También es la diosa que se venga de quienes les roban la miel o destruyen sus colmenas.

La ninfa Melisa es su correspondiente de la mitología griega, y es además una de las hijas de Meliseo, que se encargaron de criar al niño Zeus.

    W.H. Roscher incluye Mellona en la indigitamenta, la lista de dioses mantenida por los sacerdotes romanos para asegurarse de invocar la divinidad correcta.

Los griegos también tenían un gran respeto por las abejas. En el monte Olimpo, la casa de Zeus, bebieron el néctar provisto por los dioses (los expertos creen que el néctar al que se referían los griegos era la miel). La mitología griega afirma que las abejas fueron responsables de construir el segundo templo de Apolo. Cuando escribió su libro, La historia de los animales, Aristóteles escribió sobre cómo las abejas podían localizar las flores.

En el período comprendido entre los años 1500 y 1851 fue un tiempo evolutivo para la apicultura. El primer cambio crítico en la apicultura ocurrió a finales del 1500. Fue durante este tiempo cuando se aprendió información sobre el ciclo de vida de la abeja. Una vez que los apicultores entendieron la forma en que vivían las abejas, pudieron cuidar mejor de los insectos alados.

Comenzaron las adaptaciones a las colmenas artificiales. Como apicultores, entusiastas de la agricultura y científicos, anhelaban aprender más sobre el ciclo de vida de las abejas. Éstos buscan formas de diseñar una colmena que les permitiera ver fácilmente dentro de la colmena.

Un estadounidense, Lorenzo Langstroth, diseñó la primera colmena móvil de abejas.

Colmenas Langstroth

Cuando los 1850 llegaron, la abeja europea se introdujo en California. Después de California, las abejas se introdujeron en Oregon y Canadá.

Se estima que actualmente hay más de 210,000 apicultores en los Estados Unidos. En conjunto, estos apicultores mantienen más de tres millones de colmenas de abejas activas.

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