Avispa asiática: el nuevo vecino de la comunidad

Avispa asiática: el nuevo vecino de la comunidad

RAFAEL RODRÍGUEZ GARCÍA 

14/03/2018 05:00 H
Los avances en los medios de comunicación junto con la globalización económica nos condujo a la integración de las economías nacionales en una de mercado mundial en la que casi todas las regiones del mundo están interconectadas en unas pocas horas. La mejora de los transportes facilitó los traslados de mercancías a escala mundial, permitiendo a las empresas ampliar sus áreas de producción.
En este marco de globalización llegó la avispa asiática (vespa velutina) a Europa en 2004. Parece que entró en un cargamento de madera en el puerto francés de Burdeos, propagándose rápidamente por el sur de Francia y posteriormente por el norte peninsular. Su presencia en el espacio aéreo gallego se constató en 2011, y desde entonces el número de avistamiento ha crecido de manera exponencial. Inicialmente se instaló en las comarcas costeras debido a su climatología, pero con el paso de los años, la avispa asiática se esta adaptando a nuevos territorios en el interior, colonizando cada año nuevas zonas debido a la alta capacidad reproductiva y de aclimatación de la avispa. La avispa asiática ha venido para quedarse y tendremos que acostumbrarnos a convivir con ella, como ya sucedió antes con otras especies invasoras como el cangrejo americano de río.
No solo los apicultores están preocupados por la presencia de esta avispa depredadora, que diezma progresivamente los colmenares hasta llegar a la extinción, sino que también los conocedores de que no solo producen daños en las colmenas de abejas. También atacan a otras poblaciones de insectos, que cumplen una función biológica esencial, cuyos beneficios pasan muchas veces desapercibidos. Otro gran daño que esta ocasionando la avispa asiática es en la producción frutas, pues su voracidad parece insaciable, dejando inservible para la venta cientos de kilos de frutas. A esto se une, a día de hoy, la ausencia de competidores y depredadores que hacen que la población siga creciendo hasta que llegue a su máxima capacidad de sostenimiento de la población. Por este motivo, el control de esta plaga es una tarea que compete a todos. A los apicultores y productores agrarios por ser los primeros damnificados, a la Administración por sus competencias en el control de plagas, y a la ciudadanía por la responsabilidad que tenemos todos en la preservación de nuestros ecosistemas. Entre todos, se puede frenar el avance de esta plaga mediante el control de la población con trampas y la destrucción de nidos, es un trabajo duro, pero que tiene que ser continuo, de lo contrario la población seguirá en aumento debido a la falta de un ser vivo que controle la población de avispa asiática y la escasa competencia que le hacen las especies autóctonas, manteniéndonos a la espera que la naturaleza tome su curso y aparezca un depredador / competidor que le ponga freno.

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